No recuerdo tu sonrisa, quizá ya te olvidé, quizá empeze a olvidarte desde mucho antes... Quizá no sonreíste nunca y sólo vi el reflejo de mi sonrisa, la pobre sonrisa de alguien que creía haber encontrado su lugar, al lado de un espacio vacío...
Un espacio vacío, necesitado de cubrir dolores, temores y sufrimiento... Con un corazón inmenso y una fortaleza tal... Que la noche dudaba del temor que podría inspirar...
Amor de mi vida, de la vida que vivimos... De esa vida que duró algunas vueltas al sol, que nos dió un sueño de ilusión de amor, de ese hogar construido sobre arena, de esos sueños rotos en primavera...
Mi cuerpo y mi corazón te pertenecían, pero no lo viste jamás... Tus ojos se oscurecieron, con el pasar de las horas, de los días... De la vida... De esa vida que inventamos, que intentamos, que forzamos...
No sé si te amé, no se si me amaste... No se si eso fue amor...
La hermosa cárcel, llena de promesas y tristes atardeceres
Donde yo no era yo ni tú eras tú... Donde costaba fluir sin temor al dolor, donde dolía vivir sin medir el mañana...
Los fantasmas que nos destruyeron, hoy tienen la victoria, destruidos... Acabados...
No funcionó.