Coincidimos derrepente sin rumbo fijo, en el medio del escape del dolor... Tú fingías ser amante insensible y yo mujer de paso, sin amor . Dos corazones hartos de enredos y tristezas, se ocultaron del querer quererse sin temor.
Sé unieron en un beso, lleno de pasión, de escape, de locura... Sacaron todo el odio y el dolor de sus cuerpos... Se tocaron el alma, el corazón, las heridas.
Vivieron poco, tan poco... Que fue eterno.
Las coincidencias asustaban, el verse a los ojos cada vez ardía más la piel... Ella empezó a sonreír a escondidas, él empezó a dudar de sus "Por qué?" .
Ella revivió la angustia de la duda del amor... Él se alejó por temor... Es que cuando estaban juntos el torbellino era infinito... No había algo más grande que la energía de la habitación, de dos cuerpos que seguían escapando del dolor, fingiendo que no sentían, diciendo que no querían... Seres que amaban sin amar, que sentían sin sentir, que pedían lo que aún no conocían... Fue poco, tan poco... Que fue eterno.